Cómo transformaron una antigua granja en un acogedor cabaño
Los dueños de esta granja son Norma y Georgiy Bolito, quienes llegaron cuando la casa estaba casi en ruinas. La pareja dedicó cuatro años a restaurarla desde adentro y afuera. Cambiaron todo, desde el aislamiento térmico hasta el techo, e incluso restauraron un jardín de un hectáreo.
Por cada tarea completada, surgía otra dos nuevas.
Mantuvieron la distribución original para preservar los largos pasillos.
El interior se diseñó con estilo rústico (cottage), sin contrastes innecesarios, pero con una abundancia de tonos pastel: oliváceos y arenas. Entre los materiales se destacan la madera, el mármol (en la cocina) y también el seda y el algodón.

Parte de la mobiliario fue comprada en subastas, como por ejemplo el mostrador de cocina. Los cónyuges no decidieron restaurarla completamente y dejaron las grietas y desgastes, que dan al interior un estilo único. En cambio, la encimera del mostrador está hecha de mármol.

En la habitación principal dejaron una chimenea decorativa, que da un ambiente especial al interior y recuerda que esta no es solo una casa sino una antigua granja.
En el vestíbulo conservaron muebles antiguos del siglo XIX. Una de las paredes está decorada con un retrato de una mujer hecho por un artista desconocido de Tasmania. Incluso la imagen enmarcada del tocador proviene de una revista francesa de la misma época.

Pero el lugar favorito de la pareja es el amplio patio, desde donde se disfruta de espectaculares atardeceres sobre el valle de Lac Lan.














