Rejillas de ventilación
La rejilla de la cocina se ensucia especialmente rápido: al polvo habitual se le suma una capa grasa. En el baño, allí se depositan polvo y pelusas, y la suciedad reduce gradualmente el área libre de los orificios.
Si la rejilla es desmontable, se puede lavar con agua tibia y un detergente adecuado, y secar bien. No es recomendable desmontar por uno mismo el conducto de ventilación ni intentar limpiar la chimenea más a fondo: si realmente la circulación de aire empeora, eso ya es motivo para acudir a la empresa encargada del mantenimiento.
El refrigerador por detrás y abajo
Rápidamente se forma una capa densa de polvo, pelusas y residuos pequeños detrás del refrigerador. En algunos modelos se encuentra allí también un condensador accesible que participa en la disipación del calor; en otros, el sistema está diseñado de manera diferente y está oculto dentro del cuerpo del aparato.
Por lo tanto, primero conviene consultar la instrucción específica de su modelo. Si el fabricante indica que es necesario limpiar la rejilla accesible o la zona del compresor, se desconecta el aparato de la red y se elimina cuidadosamente el polvo con un cepillo suave o una aspiradora. Al mismo tiempo, se puede lavar el suelo, que por lo general permanece fuera del rango de limpieza durante años.
Filtros para campanas de cocina
Aunque por fuera la campana pueda parecer perfecta, su rejilla metálica interior ya puede estar pegajosa debido a la grasa. Cuanto más sucia esté, peor fluirá el aire a través de ella.
Los filtros metálicos reutilizables se lavan según lo indicado por el fabricante: generalmente a mano o, si así lo permite la instrucción, en lavavajillas. Los filtros desechables y de carbón no se limpian, sino que se reemplazan. No existe una receta universal con bicarbonato para cualquier campana: el material del marco y de la rejilla puede reaccionar con una base agresiva.
El espacio debajo del sofá, la cama y los armarios
Este es ese caso en el que los resultados de la limpieza a veces se notan con solo un movimiento del trapeador. Debajo de los muebles bajos permanecen durante años polvo, cabellos, pelaje de animales y objetos pequeños que se han colado allí por casualidad.
No es necesario mover un armario pesado cada mes. Si hay espacio, ayuda un trapeador plano o una boquilla estrecha de aspiradora. Para una limpieza más profunda debajo de los muebles grandes, es conveniente hacerla junto con la limpieza de temporada.
La junta y el cesto de la lavadora
Después de lavar, en los pliegues de la junta de goma pueden quedar agua, pelusas y residuos pequeños, mientras que en el cesto quedan restos de detergente. Con el tiempo aparecen incrustaciones y un olor desagradable.
Basta con doblar regularmente la junta, limpiarla y secarla, mientras que el cesto extraíble debe enjuagarse según las instrucciones del aparato. Después de lavar, es útil dejar que muchas marcas se sequen con la tapa y el cesto abiertos, pero si hay niños pequeños, hay que tener en cuenta los requisitos de seguridad del fabricante.
La forma más sencilla de no olvidar estos lugares es no incluirlos en la limpieza semanal, sino dedicar un «tiempo técnico» separado cada pocos meses. Durante ese tiempo se puede revisar la campana de extracción, el refrigerador, la ventilación, la lavadora y, finalmente, llegar a aquellos lugares a los que un paño normal nunca llega.